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martes, 25 de marzo de 2014

“Esto no es dinero fácil, pero es dinero rápido”: Laurita

Las noches sensuales de Santa Marta

“Esto no es dinero fácil, pero es dinero rápido”: Laurita

Por: Sandra Serrano

Los burdeles son los sitios que con el pasar de los años han tomado fuerza y reconocimiento en la sociedad, pues la prostitución desde siempre ha sido la salida fácil y de poco tiempo para conseguir algunos pesos.

Los prostíbulos son los lugares ideales para  encontrar las historias de mujeres envueltas en los problemas familiares, como familias disfuncionales y en las  carencias económicas; como también las cuales por motivos de sus malas amistades han aceptado, como sin darse cuenta terminaron en un sitio lleno no solo de hombres y alcohol, sino de drogas y enfermedades.

Este es el caso del conocido ‘Burdel Tropical’ uno de los más prestigiosos  de la ciudad, reconocido por tener trabajadoras sexuales jóvenes y bellas que atrapan entre sus encantos a jóvenes, adultos y ancianos , unos casados y otros en busca de hacerlo,  así es como con estos clientes se empieza la jornada laboral de las 18 trabajadoras registradas en el negocio, una jornada de seis de la tarde a dos de la madrugada, por una cuota de $50.000 por cliente, y un ratico de 25 minutos que llena de satisfacción, placer y hombría a aquellos que lo visitan.

La fachada de este lugar no se hace esperar, dos vigilantes bastante serios, nos atienden al entrar, revisando que no se ingresen armas al lugar, bastante nerviosos miran a su alrededor creyendo que es una trampa para allí revisar lo que en muchos lugares la gente busca al entrar, como son las drogas, que se han vuelto la sustancia principal para gozar y no recordar lo que en las noches del bar suele pasar.

Este es un lugar oscuro, lleno de luces que centellean por segundo  en el que resalta el  brillo de las lentejuelas de los vestidos y zapatos que aquellas damas utilizan, lleno de pequeños cubículos, rodeados de espejos y barras ideales para seducir y enamorar a los hombres de la ciudad; un trabajo duro, pero según ellas bien pagado, pues cada una al final de su jornada se lleva consigo alrededor de 450.000 pesos unos tragos en la cabeza y algo de droga para terminar la noche como al inicio de ella ‘radiante’.

Un trabajo que, a diferencia de los demás, no exige experiencia pues entre menos tenga, más apetecidas y buscadas son por sus clientes, les permiten a los 18 años ingresar al mundo de la prostitución, unos cuantos exámenes y lista para la acción. Es ahí donde las niñas difícilmente dicen que no, pues les brindan una casa, y una habitación para tres, un colchón viejo y manchado, y unas cuantas cuerdas en la misma habitación para allí colgar esas prendas con las que noche tras noche seducen al caminar, y si es allí donde las niñas de todas partes de la ciudad  descansan  más de lo normal, no hay más normas que la de brindar a su jefe 10.000 pesos  por cliente.

A diferencia de los burdeles que se encuentran calle abajo, este aún mantiene algunas trabajadoras algo alejadas de las drogas, llenas de vitalidad, una cara humilde y unos gestos aun penosos.

Este es el caso de la trabajadora más reciente del lugar, quien tan solo acaba de cumplir la mayoría de edad, pero que por motivos económicos y familiares escogió el mundo del dinero fácil.

A pesar de encontrarse con techo, comida y buen pago, las trabajadoras muestran en sus ojos la triste y dura realidad de sus decisiones, alguna simplemente nos observan al caminar como sorprendidas de creer que podamos visitar el lugar  en busca de un puesto para trabajar, y luego de tanto pasar una se acerca y nos aconseja no entrar, enterada de nuestra investigación nos lleva hasta su habitación donde se encuentran dos niñas más, quienes muy amablemente aceptan responder nuestras preguntas.

Allí se encuentra Laurita, una niña paisa, delgada, de cabello negro y bastante agraciada, que cuenta de manera sonrojada lo que la llevó a trabajar en este negocio.

¿Quién es Laurita? Laurita es paisa, fue abandonada por el papá de su hija de 2 años. Trató de mil formas obtener un trabajo honrado en casa de familias, pero por tener la responsabilidad de un bebé no fue aceptada.

Juzgada por su mamá, como lo dice ella, por meter las patas, y hoy reciente trabajadora de un lugar en el que, a pesar de ganar más que un doctor, espera salir pronto y formarse como las demás niñas de su edad, brindándole a su pequeña hija, con los ahorros del negocio, lo que necesite.

Juana es otra de las trabajadoras, en la cama de al lado escucha las repuestas de su compañera y luego de unas preguntas más, responde que bien saben ellas que este negocio, a pesar de ser ilegal y no tener ninguna ley que ampare los burdeles en Colombia, estos sitios son constantemente visitados por entidades que regulan su funcionamiento en cuanto a la salud de sus trabajadoras, previniendo de esta manera la proliferación de las enfermedades de transmisión sexual, y  brindando de una u otra manera la forma más segura de protegerse y tener un vida sana.


Los nombres de los negocios y personajes han sido cambiados a petición del dueño y las trabajadoras.

La avenida del éxito comercial

El comercio de Santa Marta

La avenida del éxito comercial

Por: Sandra Serrano

Las doce calles del éxito, en donde se encuentran diferentes ofertas y productos para la familia, la Quinta caracterizada por ser una de las calles más transitadas y visitadas por ciudadanos y turistas.


‘La Quinta’ es uno de los lugares más conocidos por los samarios, un sitio congestionado de puestos y personas que desde hace muchos años le dan vida a esta zona de la ciudad, donde se encuentra desde las prendas más económicas hasta las más costosas una dentro de almacenes y otra en los distintos puestos que ocupan los andenes y obstruyen la visibilidad de los locales.

Es por esto que la mayoría de propietarios denuncian y hacen hasta lo imposible por tratar de desaparecer a estos vendedores ambulantes.

El ambiente de la competencia y buena atención

El ambiente con el que diariamente viven los trabajadores de estos puestos es la competitividad, la clave de su éxito en el mundo comercial. Los puestos callejeros de la ciudad se ubican en la puerta de los almacenes a las 8:00 a.m., la misma hora en que estos abren sus puertas, con el fin de mostrarle al cliente que lo que está adentro fácilmente lo encontrará allá afuera, a un precio más económico y con la posibilidad de llevar dos.

Carlos, un vendedor ambulante de gafas y películas, afirma que es una manera honesta de rebuscarse la comida para  el diario vivir de su familia, y que aunque para la gente que transcurre la calle, quizás le parezca fácil y descansado, pero es todo lo contrario, puesto que el cliente se acerca al que promociona, gritando el precio, la oferta y el producto que está vendiendo y es bastante agotador, pues si no estás ahí, el de al lado se lleva tu cliente.

Son bastantes los artículos que se encuentran en las puertas de los locales; alrededor de 100 son los puestos desbordados en artículos y con diferentes maneras de organizar su mercancía, para robarse la atención y obstruir la vista de los locales legales, es por esto que muchos dueños de local se quejan y denuncian.

Pero a diferencia de estos, hay quienes saben que todos tienen oportunidades de progresar y buscar de manera honesta su bienestar, es por esto que en un almacén de joyas de la calle 12 el señor Claudio afirmar haber entendido que no hay que preocuparse por la venta de los demás o por los puestos callejeros, pues el sol brilla para todos.

Son muchos los puestos, llenos de variedad a la hora de buscar, economía, garantía y calidad, entre películas, juguetes, maquillaje, ropa, zapatos, libros, forros para celulares, carros, accesorios para mujeres y hombres, celulares, fritos y  jugos entre otros artículos que se roban la venta de los almacenes donde el iva y los impuestos encarecen sus productos y dejan de ser así los numero uno en ventas.

Para los almacenes de ropa ubicados en la calle 17, sus dueños explican cómo los puestos no solo obstruyen los almacenes, sino que también obstruyen gran parte de la zona peatonal, llegando hasta el punto de hacer que sus transeúntes tengan que caminar bajo el andén, exponiendo su vida en la carrera Quinta, donde los carros, busetas y motos tratan de pasar a toda prisa, para no tener que esperar a ese semáforo que lentamente pasa de rojo a verde.

Son muchos los que se quejan, pero también muchos los que agradecen la posibilidad de rebuscarse la vida diariamente desde las 8: 00 a.m., hasta las 7:00 p.m., logrando con esto subsistir en una ciudad en la que todos los alimentos, arriendo y transporte se encaren con el pasar del tiempo.

Luis, un vendedor de jugos con más de 20 años de trabajo ubicada en la calle 16, en la conocida calle de los jugos, reconoce la calidad de plaza comercial que maneja la ciudad, pues según él, lo que se saque se vende, así describe las ventas de su día, entre clientes, sonrisas y buena atención dice que una de la bendiciones que le ha dado Dios es el agradecimiento y el amor a su trabajo.

Una manera honesta de salir adelante


Esta es una muestra clara de empeño y dedicación de todas las personas que de una u otra forma no tuvieron la posibilidad de estudiar y tener un trabajo legalmente establecido, pero que entre honradez y buenos principios, prefieren vociferar y durar horas de pie ofreciendo sus productos, y no de una manera deshonrada ganarse la vida.